jueves, 21 de febrero de 2013

Rick Miller: In the Shadows (por Irene Sanz)


Todas las músicas crean impresiones y hacen nacer sentimientos, ideas y hasta decisiones. Y es que de algún modo el ser humano no consigue permanecer indiferente ante la caricia o el golpe de la música. Hay músicas que nos impresionan. Músicas que nos fascinan, que nos atrapan, que nos hacen soñar y que nos intrigan. También hay músicas que nos indignan, que nos desagradan, que odiamos, que nos ponen tristes o que no podemos aguantar. Todo un cosmos de emociones e ideas se abre ante nosotros cuando una melodía, la que sea y como sea, comienza a llenar el espacio. En cierta manera, una servidora piensa que nuestro espacio no es más que la expansión de nuestro propio mundo interior. Cuando la música suena en nuestro espacio, también suena dentro de nosotros mismos.

Cuando por mediación de Música para el Búnker – descubridor de nuevas músicas donde los haya – paladeé por vez primera las melodías del artista Rick Miller me quedé boquiabierta. Y es que, queramos o no, nuestro espacio y nuestro mundo interior ya tienen asignada su propia banda sonora, un conjunto de músicas que nuestra alma elige sin necesidad alguna de hacer uso de la razón. Simplemente, el espíritu escoge. Todos tenemos canciones predilectas por sus melodías, letras o cadencias. Sin embargo el disco In the Shadows, de Miller, lanzado a la venta por la firma rusa MALS en el año 2011 – y yo sin enterarme – ha pasado a engrosar la banda sonora que a diario colorea mi espacio propio. Un maravilloso y a la vez extraño ejemplo de rock progresivo y sinfónico, géneros musicales que, como todos sabéis, se hicieron bastante populares en la década de los años 70 de la mano de grupos tan sumamente paradigmáticos como pueden ser Genesis, The Moody Blues o Pink Floyd, siendo estos últimos, quizá, los más vitoreados. ¿A quién no le suenan? Rick Miller bebe de estos reductos y a la vez los dota de un frescor muy poco visto, al menos para mí. Este es un disco inusual, lleno de misticismo y fuerza, de frescura y originalidad. Algo hay en su sonido, en sus ritmos, en la voz suave que inunda cada tema, que es imposible pasar por alto. Nos encontramos ante una música suave, oscura y melancólica, una música de otoño, de un día de niebla y de tranquilidad.

Con el paso del tiempo todos nos volvemos un tanto exigentes a la hora de elegir qué músicas son las más adecuadas para nuestro mundo interior. En este caso es más que probable que Miller consiga meterse en el espacio de muchas personas y crear en él su propio imperio. Una vez comienza el viaje es complicado interrumpirlo a mitad de camino. El espacio se llena y la sensación de completitud se acrecienta.

Diez son en total los tracks que componen y adornan esta auténtica joya del rock progresivo como es In the Shadows:



El propio Rick Miller procura la voz, el bajo, los teclados, el melotron y la guitarra, en tanto que Barry Heggarty y Kane Miller comparten de igual modo la guitarra. Este último también aporta violín. Mateusz Swoboda, profundo y magistral violonchelo. Y para terminar, Sarah Young y su flauta rematan la faena.

El disco comienza con una impresionante melodía de cautivadora cadencia, para impactar de lleno después una guitarra que parece rasgar el aire y arrebatar el aliento. A Promise Worths Making es sin duda una de las canciones más sorprendentes de este trabajo. La voz de Miller inunda el espacio como una brisa solapada pero con un gran poderío.

Otra de mis favoritas es Heaven in Your Eyes. Fijémonos en su forma, en su fuerza y en la melancolía que transmite. Todos los temas del disco poseen cierto tinte amargo, una especie de nostalgia oscura realmente tentadora. Tal vez en este tercer track el tono nostálgico –o incluso fatalista, que lo juzgue el oyente– sea más acusado, si cabe, que en otros. Quizá se trate de la flauta de Young, o del uso de coros y sonidos de tormenta casi al final. Sea como sea, sin este tema el disco estaría terriblemente incompleto.

De cariz un tanto más amable, Ombres nos ofrece una melodía tranquila y agradable, una especie de sol entre nubarrones que nos invita a sonreír y a disfrutar de aquello que nos rodea. Posee una melodía bonita y una letra nada desdeñable. Cabe mencionar aquí la tímida pero maravillosa intervención del violonchelo al cargo de Mateusz Swoboda. Desde luego, recomendado para los oyentes más exigentes. Si ninguna canción os ha convencido hasta ahora, Ombres lo logrará.

Harina de otro costal es The Fall of Uqbar. Chelo, violín (por Kane Miller) y flauta comienzan ofreciendo una preciosa acuarela musical como sacada de un tenebroso y atávico cuento de hadas que todos reconocemos y desconocemos al mismo tiempo. Su ritmo suave y sus acordes misteriosos invitan a perder la mente en ensoñaciones hechas de retales infinitos. En ocasiones de aire celta, y en ocasiones de inspiración árabe, The Fall of Uqbar parece hablarnos de mundos antiguos y cercanos a la vez, sin que por ello pierda en ningún momento su color melancólico, color que desde el principio hasta el final caracteriza In the Shadows.

Pero en realidad – licencia de una servidora – mi tema predilecto, aún por encima del anterior, es The Young Man and the Mirror. Si The Fall of Uqbar goza de cierto tono místico, oscuro y mágico, esta otra posee todos los ingredientes para adornar y embellecer al máximo el más dulce de los cuentos. La flauta y la voz suave combinadas regalan al oyente un festín auditivo difícilmente parecido a otro tipo de trabajos. El nostálgico sonido del chelo de Swoboda aún cimienta más los sueños en los que irremediablemente buceamos cuando esta música invade nuestro espacio. Tan solo unos segundos de jugueteo sonoro entre este instrumento y el piano bastan para hacernos caer en fantasías que únicamente nos pertenecen a nosotros mismos.

En resumidas cuentas, In the Shadows es un disco completísimo, tanto suave como oscuro, y tanto luminoso como amargo. Como ya he dicho, nos volvemos con el paso de los años un tanto quisquillosos con las músicas que rondan nuestro mundo interior, pero no me cabe duda de que Rick Miller superará con creces hasta las más estrictas expectativas. ¡Que lo disfrutéis mucho!

1 comentario:

  1. ¡Qué reseña más interesante!
    Logra captar la atencion del lector y consigue crear la necesidad de abalanzarse a la tienda de musica mas cercana para comprar "In the Shadows"
    Irene lleva toda la razón cuando describe el efecto de la musica que vive en nuestro mundo interior sobre el mundo que nos rodea. Esta musica es como la banda sonora de nuestra vida, que acompaña a nuestras emociones, nuestras vivencias y pensamientos. Aunque no seamos conscientes de ello.
    Me ha encantado leer esta recomendación. ¡Y prometo solemnemente acercarme a la musica de Ruck Miller!
    Felicicades por este gran trabajo.
    Mª Ángeles.

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