lunes, 10 de diciembre de 2012

Focus - Moving Waves

Si tenemos en cuenta que, en el momento de la publicación de este álbum en 1.971, dos de los componentes de Focus eran considerados por la crítica británica como el mejor guitarrista y el mejor batería en aquel momento, que otro de los miembros de la banda era un reputado teclista y flautista de conservatorio y que el bajista era uno de los más competentes de la época, nos haremos una idea de la magnitud del talento y la maestría que esta banda ofreció a principios de los setenta. Votado en su país natal, Holanda, como el mejor disco del año, Moving Waves - también conocido como Focus II, como se tituló en Holanda -, es un trabajo absolutamente imprescindible, no sólo como muestra capital del rock progresivo del momento, sino que su influencia se extenderá más allá de aquella década en bandas que surgieron en los ochenta, exploradoras del heavy metal y otros estilos afines... 

Focus es una legendaria banda holandesa formada por Jan Akkerman (guitarra), Thijs van Leer (teclista y flautista), Pierre van der Linden (batería) y Ciril Havermans (bajo), si bien únicamente van Leer y van der Linden continuaron con el proyecto original hasta época muy reciente. En 1.970 fueron contratados para tocar en las representaciones de la ópera rock Hair, en la versión holandesa, cuando aún no habían formado la banda. Esta experiencia les animó a continuar su camino de manera independiente, y aquél mismo año publicaban su álbum de debut, In and Out of Focus, disco muy apreciable que tenía todavía un pie en los años sesenta, sobre todo en sus canciones con letra. Moving Waves, en cambio, pertenece por completo a la década de los setenta. 


Focus resolvió aquel momento tan clave en la carrera de cualquier banda como es el segundo álbum con un espectacular ejercicio de energía e inspiración. Tuvo mucho que ver en todo ésto el primer corte del trabajo, la celebérrima Hocus Pocus, una gran obra maestra del rock progresivo, instrumental, contundente y virtuosista, llena de magníficas partes para guitarra y batería, y con una humorística interpretación del canto tirolés y otros ruidos vocales extraños. Hocus Pocus catapultó a Focus hasta los más altos puestos de las listas de ventas en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, y llevó al disco entero a ser escuchado masivamente. Pero no todo es rock poderoso en Focus, pues la banda dominaba como pocas el arte del contraste. A Hocus Pocus, desquiciada y un tanto brutal, le sigue una delicada pieza muy inspirada en la música clásica, llamada Le Clochard. Aires del Renacimiento, o ecos de los jardines de Aranjuez, suavemente interpretados por una guitarra acústica y un mellotron... un tema de gran belleza, meditativa y evocadora. 

Janis es el siguiente corte, y al tiempo otro de los grandes éxitos del álbum. Esta vez tiene a van Leer como protagonista, interpretando una suave y etérea melodía para flauta. Van Leer tenía un extraordinario talento como flautista, y creaba hipnóticas melodías como la que ofrece Janis... un tiempo lento que transcurre con elegancia y bonitas armonías. Moving Waves continúa con la atmósfera de ensueño. Es la única pieza cantada y recuerda bastante a las chansons de Claude Debussy, por la partitura para el piano pero especialmente por la melodía, que sube y baja lentamente por el pentagrama, semitono a semitono, al estilo de las canciones declamadas del genial músico simbolista, creando una auténtica joya por su belleza y su delicada armonía. Focus II es el título que sigue, y contiene el sonido característico de la banda, con la peculiar y personal guitarra de Akkerman ejecutando una melodía simple pero efectiva, con gancho, alternando con imposibles cambios de compás, una compleja pieza típica del progresivo setentero, creada con talento e imaginación. 

El último tema es una adaptación rock de la ópera de Jacopo Peri "Eurídice". Condensa esta obra en un corte extenso de 23 minutos, que en realidad son 16 partes más pequeñas unidas por un hilo argumental, y tiene por título Eruption. Comienza de manera majestuosa, con la guitarra y el órgano de claras influencias barrocas, incluso cercanas a la música sacra. El ambiente creado se rompe abruptamente con la batería, para después retomar el tema inicial... los diferentes ritmos y aires se van intercalando: rápidas ejecuciones cambian a pasajes atmosféricos, canto gregoriano, espectaculares solos de batería, voces que se pierden en la lejanía, la guitarra irrumpe aquí y allá de forma más o menos desgarradora, las melodías aparecen, se esfuman y regresan, pero nunca hay sensación de desorden a pesar de los continuos cambios, pues Eruption está diseñada con habilidad para no confundir, para seguir un argumento y tener consistencia a pesar de su larga duración.

Moving Waves es un álbum que se disfruta de principio a fin. Tal vez sea para oídos ya más iniciados en la esfera del progresivo, pero todo amante del rock apreciará cada uno de sus cortes. Si no os habéis acercado todavía a la discografía de Focus, os sugiero que comencéis con este álbum. Después, seguid si os parece con el primero o el tercero. Más allá del tercero parece que pierden la chispa genial, pero esto es sólo una opinión...



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