miércoles, 24 de octubre de 2012

Anthony Phillips - The Geese and the Ghost


Anthony Phillips fue miembro fundador del grupo Genesis. Su estancia en la banda fue breve, pues abandonó el grupo tras su segundo álbum, Trespass, debido a que sentía un miedo escénico que le impedía llevar una vida normal, dentro de lo normal que puede ser la vida en una banda de rock profesional. No por ello abandonó su carrera, por supuesto, de ahí que prosiguiera en solitario, finalizando su relación con Genesis de manera amistosa y, de hecho, dos ex-compañeros de la banda (Phil Collins y Mike Rutherford) le acompañaron en este trabajo, el primero de una larga serie de publicaciones: The Geese and the Ghost, de 1.977.


Si echas un vistazo a la portada puedes imaginar el contenido. Un bonito disco, repleto de excelentes pasajes, cuidados arreglos, delicada atmósfera y apreciables melodías. Yo diría que se enmarca en el folk progresivo inglés, con marcados tintes medievales, un álbum de aspecto épico en ocasiones, otras veces bucólico, que ofrece dos caras: una brillante, la otra, no. Si no eres fanático de Genesis y el mundo que les rodea, debes acercarte a The Geese and the Ghost con ciertas dosis de buena voluntad. Pues es precisamente su primera cara la más irregular. No se trata de falta de inspiración, es más bien que ésta parte adolece de fuerza. Tiene los ingredientes adecuados, pero no engancha. Un buen disco, pero con puntos débiles... es como si el ganso (the geese) levantase el vuelo en el primer compás del álbum y no pudiese elevarse dos palmos del suelo durante los minutos que dura la cara A. Tras una breve introducción instrumental (Wind - Tales), sigue lo que se supone uno de los platos fuertes del álbum, Which Way the Wind Blows, interpretada al micrófono por su ex-camarada Phil Collins. La canción es una balada suave, sin energía, bonita, nada más. A mi juicio no consigue captar la atención de quien escucha, en mi opinión, y eso no es bueno para el comienzo del vuelo. Continúa una suite que podíamos calificar de "medieval": Henry, Portraits from Tudor Times. Una epopeya de catorce minutos, dividida en seis partes, que tampoco consigue elevar el vuelo. No es que carezca de sentido per se, y se percibe claramente la intención del compositor de contar una historia, pero lo cierto es que esta parte alterna interludios inspirados con otras secciones no tan logradas, especialmente las que ponen énfasis para describir ciertos pasajes de acción. ¿Será la instrumentación? No, todo es correcto, pero el ganso sigue sin elevarse en el cielo. Para rematar este lado A sin ganchos, Phil Collins vuelve a cantar otra balada, God if I saw her now, con idéntico resultado que en el segundo corte, si bien este tema tiene un lirismo del que la otra carece, con un solo de flauta bastante inspirado.



Anthony Phillips- The Geese and the Ghost (álbum completo + extras)


Y sin embargo, este álbum es muy apreciado por muchos seguidores del rock sinfónico. ¿Por qué? La respuesta está en la cara B. Comienza con Chinese Mushroom Cloud, otra breve introducción, para dar paso al tema que da nombre al álbum, otra suite dividida en dos piezas instrumentales, bellamente arregladas con guitarras acústicas de seis y doce y cuerdas, la primera de ellas melancólica, con hermosos cambios de acorde que cuentan por sí solos una historia. Es un pasaje que mantiene el sentimiento de la cara A, pero de alguna manera consigue que el ganso alce el vuelo definitivamente, como si el compositor mostrase por fin su auténtica personalidad... Más imaginativo, más introspectivo, más original y, por tanto, consigue atraer. Tiene gancho y encanto. Continúa la senda medieval del disco, pero las melodías son más inspiradas - especialmente las desarrolladas por los instrumentos de viento - y todo el conjunto te embarca - ahora sí - en un vuelo con buenas panorámicas. La segunda parte de esta pequeña suite comienza con energía, a pesar del protagonismo de los instrumentos sin enchufe. Cambios de sentido originales, vibraciones en las cuerdas, imaginativos sonidos, de algún modo extraños, pero armónicos; aparece la batería, prácticamente inédita en el álbum, para subrayar el énfasis... pero son las guitarras acústicas las que marcan el ritmo. En esta pieza también podemos escuchar un delicado solo de oboe, acompañado por el piano y la guitarra que está entre lo mejor de esta suite.

Continúa el álbum con otra canción, Collections, a mi juicio el mejor corte del álbum. Es otra balada, pero en esta sí que acierta plenamente Anthony Phillips. Tiene un aire majestuoso, pausado y ensoñador, una bella melodía, un tanto al estilo Alan Parsons, aunque yo no me atrevería a afirmar las influencias de Parsons en la música de Phillips, pues parece que éste ha llegado a las cotas de aquél por su propia inspiración, sin influjos de ningún tipo. Piano, cuerdas, vientos acompañando la voz del propio Phillips que canta con sentimiento, con autenticidad. Una gran canción, sin duda. Cierra el disco otra canción, Sleepfall - The Geese Fly West, tema folk lleno de encanto, sencillo pero elegante.

En resumen, un disco apreciable, con una primera parte un tanto floja, pero con una segunda excelente, que compensa con creces la primera. Ideal para amantes del folk-rock, del progresivo que tiene la introspección por enseña y, en general, para quien quiera acercarse a una interesante corriente medievalista, que tan buenos resultados artísticos dio en los setenta...




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