martes, 21 de agosto de 2012

The Moody Blues: Days of Future Passed

Days of Future Passed fue uno de los primeros vinilos que compré, así que hoy quiero hacer un homenaje a uno de los discos que más me han influído a lo largo de estos treinta años que llevo escuchando sus más de cuarenta minutos de música. The Moody Blues comenzaron su carrera en los inicios de los años sesenta, en el seno de una brillante y explosiva corriente de rock nacida en Birmingham, que tan importantes bandas ha dado a la música... Formado el grupo en un principio por Ray Thomas (flautas, armónica, voz), Mike Pinder (teclados y voz), Graeme Edge (batería), Denny Laine  (guitarra, voz) y Clint Warwick (bajo), en 1.964 firmaron un meritorio contrato con el sello discográfico Decca, después de sólo seis meses de andadura... En 1.966, las giras y grabaciones ya habían acabado con los nervios de Laine y Warwick, que fueron reemplazados por Justin Hayward (guitarras y voz) y John Lodge (bajo). Esta formación fue, finalmente, la más longeva y exitosa  de su historia, aunque Pinder fuese sustituído por Patrick Moraz, algunos años después. Hayward y Lodge, además, eran competentes compositores, especialmente el primero, que también tenía una suave y hermosa voz.

Por aquel entonces, el sello Decca estaba desarrollando un nuevo sistema de alta fidelidad y grabación en el estudio - llamado Deramic Sound - y sus ejecutivos deseaban lanzarlo a los cuatro vientos (eran los tiempos de los avances tecnológicos en sonido, hoy parecen tan lejanos). Y qué mejor medio para darlo a conocer que publicar un disco especialmente diseñado para esa tecnología... así pues, recurrieron a sus empleados más aventajados, proponiendo a la banda la creación de un trabajo inspirado en la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, nada menos. El grupo declinó amablemente la invitación, ya que tenían otra idea en mente que bien pudiera servir a su compañía: un álbum conceptual basado en las experiencias de un ser humano típico en un día cualquiera en el planeta Tierra. Todo ello decorado, claro está, con intrincados arreglos orquestales. Tanto la idea original de Dvorak como la nueva propuesta suponían para la banda un claro giro al rock sinfónico, y la discográfica temía que un aclamado grupo de rock ahuyentase a sus seguidores y no lograse, por otro lado, sumar adeptos del rock sinfónico, pero los tiempos estaban cambiando, los grupos de rock que anteriormente habían triunfado con el beat sesentero habían mudado su estilo hacia formas musicales más complejas. Había que adaptarse a las nuevas tendencias, de modo que todos sabían que era un paso que debía darse para no quedarse atrás.

El productor Tony Clarke se hizo con las riendas del proyecto, encargando al compositor Peter Knight los arreglos sinfónicos, que fueron interpretados por la London Festival Orchestra. Vamos a escuchar el álbum integramente - recomiendo que se escuche del tirón, en el último compás entenderéis por qué, si es que antes no lo habíais escuchado...


The Moody Blues -Days of Future Passed (Album completo)

A decir verdad, los interludios orquestales creados por Peter Knight han sobrellevado peor el paso del tiempo ya que entran abiertamente en territorio muzak; mientras las canciones originales de los Moody Blues suenan todavía hoy frescas, la música orquestal parece haber languidecido con el paso del tiempo, y hasta diría que en su momento ya estaba un tanto anticuada. Sin embargo es omnipresente en el álbum, no sé si las canciones son islas en un océano orquestal o los interludios son islas en un océano de rock... ¿Desmerece por ello este álbum? Sí y no. Sí, porque las partes orquestales son tal vez demasiado melosas (y bastante "americanizadas", cuando el contenido rock es plenamente británico). Y no, porque, tomado en su conjunto, la música conserva un hilo argumental propio de un disco-concepto, y como tal hay que escucharlo, de ahí que recomiende su escucha de principio a fin... Pero vayamos, en concreto, a las canciones.

Mundo de corazón frío
Que gobierna la noche
Quita los colores 
De nuestra vista
El rojo es gris y
El amarillo, blanco
Pero decidimos
Cuál es correcto
Y
Cuál es una ilusión.

Después de la introducción orquestal que inicia el disco, viene la habitual declamación del cantante y flautista Ray Thomas, recitando uno de los poemas del batería, Graeme Edge. Esta manía por recitar poemas hiper-bombásticos es una razón por la que los Moody Blues han sido permanente machacados por la crítica, pero eran los signos de aquellos tiempos, y así ha quedado para la posteridad. Por suerte, a continuación escuchamos Dawn: Dawn is a feeling, una oda al amanecer escrita por Justin Hayward (recordemos que narran la historia de un día cualquiera en la vida). Una balada hermosa, elegante, equilibrada, cantada magníficamente por Hayward, apoyada por el siempre discreto pero efectivo moog de Mike Pinder... Después de otro interludio que retoma la melodía central del anterior tema, llega uno de las típicas canciones desinhibidas del señor Ray Thomas - tan proclive a introducir melodías burlescas y un tanto infantiles en los álbumes de la banda, pero con tanto talento y gracia que resultan muy atractivas -. Su flauta subraya además estas melodías simples con tonadas pegadizas, para contarnos cómo transcurre la mañana (The Morning: Another Morning).

Después llega el tour de force del álbum, un brillante tema escrito por John Lodge, sin duda un atractivo del álbum - y el disco tiene grandes virtudes -: Lunch Break: Peak Hour. El mediodía, la hora del almuerzo, vaya, supongo que en el Center londinense, a juzgar por la energía que desprende esta canción. Es el típico número beat, de contundente ritmo, intrincada línea de bajo, pegadiza melodía y ritmo acelerado a veces, otras interrumpido por armonías vocales y un intermedio instrumental realmente brillante. Británico y beat a partes iguales... 

La cara "B" del álbum comienza sin interludios, pero sí con una misteriosa melodía ejecutada por Mike Pinder. The Afternoon: Tuesday Afternoon va ganando energía poco a poco, alimentada por la fabulosa voz de Justin Hayward y su melodía épica, realmente inspirada, algo típico de muchas de lascanciones que este compositor escribió. La siguiente canción es Evening: The Sunset. Nos acercamos lentamente a la noche, y tal vez esta sea el tema más débil de este álbum, pero no quiero decir que sea un tema mediocre, antes al contrario, todas canciones del disco brillan a una gran altura, de modo que "débil" solo es comparado con el resto, porque muchas bandas de la época hubieran firmado un sencillo como esta canción. Se mantiene en el marco elegante y reposado que impregna el álbum - con la excepción de Peak Hour - y tiene arreglos para flauta y cuerdas muy bonitos, subrayados por la percusión oriental, que dotan a la canción de un discreto encanto exótico... un breve interludio que nos prepara para el tema insignia del álbum: The Night: Nights in White Satin. Nada podemos decir de esta canción que no se haya dicho ya. Un enorme éxito, pinchado, versionado y radiado hasta la saciedad - si es que uno puede saciarse de tales obras maestras - que representa uno de los momentos culminantes en la carrera de la banda. De hecho, el  sencillo de esta canción seguía vendiéndose de forma ininterrumpida cinco años después, cuando la banda ya había publicado unos cuantos trabajos desde entonces. Justin Hayward se sacó de la chistera una inolvidable melodía, melancólica y bella, que ha quedado como uno de los temas rock más importantes de la historia... 

En definitiva, un álbum conceptual básico en la historia del rock, especial para los amantes del rock sinfónico...





4 comentarios:

  1. Simplemente maravilloso, uno de los mejores discos de todos los tiempos. El artículo le hace justicia, recomiendo a quien nunca lo haya oído del tirón que lo haga YA!!!

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  2. Ese disco, para mí, es el primero de los grandes del rock progresivo, es sencillamente genial...
    Excelente artículo.

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    1. Muchas gracias, Santiago... totalmente de acuerdo, es uno de los grandes... bienvenido al Búnker!

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  3. A VECES FALTAN PALABRAS PARA EXPRESAR LO QUE SE SIENTE. ES LO QUE SUCEDE AL ESCUCHAR ESTA OBRA MAESTRA QUE ES SUBLIME.

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