lunes, 23 de enero de 2012

Carlos Núñez: A Irmandade das Estrelas (por Irene Sanz)

A Irmandade das Estrelas (La Hermandad de las Estrellas) no es un disco de música celta más. Tampoco es un disco de Carlos Núñez más. Se trata, ni más ni menos, de un precioso compendio de colaboraciones, a cuál más genial, y cada una, aun empapando los temas con su propia esencia, sigue el hilo conductor, la sabia batuta de Núñez, que desde bien temprano se ha venido ganando la simpatía del gran devorador de música que es el público español. Nos encontramos de este modo colaboraciones tan grandes como Paddy Molloney – integrante esencial del grupo de música celta The Chieftains, conocido por su antigüedad y su genialidad, y que también colabora en este disco, exactamente en el tema décimo, The Flight of the Earls -, Luz Casal, Kepa Junkera, o Dulce Pontes, entre otros de igual importancia. Veamos el listado de temas:

01.- Amanecer.
02 - A Irmandade das Estrelas.
03.- Nubes del Otro Lado.
04. - Negra Sombra.
05.- Os Gaiteiros da Noite.
06.- Cantigueiras.
07.- Villancico para la Navidad de 1829.
08.- Bailando con Rosiña.
09.- Lela.
10.- The Flight of the Earls.
11.- Canto de Afiador.
12.- Para Vigo me voy.

El álbum comienza con Amanecer, un dulce tema de flauta, ocarina y gaita, en el que Micheál Ó Domhnaill colabora con la guitarra acústica, y Tríona, su hermana, con el piano y los teclados, ambos integrantes del grupo Nightnoise. Derek Bell, con el arpa, y Paddy Molloney, de The Chieftains, rematan el tema de un modo espectacular.

Negra Sombra, el cuarto tema, cuenta con la característica voz de Luz Casal, dando vida a un poema de Rosalía de Castro (1837-1885), aunado con un alalá – cantos simples, primitivos y no obstante bellos de la tradición gallega – que el músico Juan Montes (1840-1899) presentó en el Gran Teatro de La Habana en 1892.

La canción que ocupa el número cinco, Os Gaiteiros da Noite, con Matt Molloy (flauta), Seán Keane (violín), y Derek Bell (arpa) es una preciosa amalgama de melodías típicas, exclusivamente, de la comarca de Pontevedra. Hallamos de ese modo tres melodías distintas: un alalá de cierta antigüedad interpretado por Perfecto Feijoo (1858-1935), la Marcha do Corpus, de la que Xan de Campañó fue su mejor intérprete, y, para finalizar, una bonita muñeira del maestro de Feijoo y Campañó, el gran Manuel Villanueva de Poio, llegando a ser, con ello, el ganador del concurso de Pontevedra en 1886.

Más adelante, con el Villancico para la Navidad de 1.829, damos con una bonita historia que merece la pena contar: el maestro de capilla de la catedral de Mondoñedo – una de las más importantes del Antiguo Reino de Galicia -, José Pacheco, tenía la costumbre de componer un villancico distinto para cada Navidad. En principio este villancico se llamaba Moita Festa, compuesto para las fiestas invernales de 1829. A modo de curiosidad, en la letra original se mencionan tanto la gaita como las flautas:

En Belén hai moita festa,
Oio pandeiros e gaita,
Vamos a Belén, pastores
Llevemos as nosas frautas.

El noveno tema, Lela, cantado por Dulce Pontes, y con Carlos Núñez al cargo de la flauta, tiene también su propia historia: Castelao (1886-1950) originalmente la ideó como un tristón coro a la manera de serenata estudiantil compostelana. No obstante, la voz de Dulce Pontes irremediablemente nos lleva a pensar en Lela como en un precioso fado de la zona de Coimbra.

The Flight of the Earls, maravilloso y alegre tema a continuación de Lela, cuenta con la colaboración de Kevin Conneff (bodhrán), Seán Keane (violín), Matt Molloy (flauta), Derek Bell (arpa), y Paddy Molloney (uilleann pipes), los cuatro veteranos integrantes de The Chieftains.

El hechizante y sencillo Canto de Afiador, penúltimo tema del álbum, tan sólo cuenta con la flauta soprano de Núñez, gracias a la cual, sin embargo, consigue hacer evocar al oyente esos enigmáticos afiladores que, peregrinos por las tierras de Orense, eran capaces de conjurar las tormentas y de crear cuentos de gran belleza. A ellos está dedicada la melodía de esta flauta, ya tan singular de Núñez.

Estamos, para acabar, ante un álbum que es tanto música deliciosa como historia musical de Galicia, y buen reconocimiento merecen una y otra.

¡Buen provecho!



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