lunes, 7 de marzo de 2011

Mike Oldfield: The Songs of Distant Earth

“In the Beginning, God created the Heaven and the Earth.

And the Earth was without form, and void;
And darkness was upon the face of the deep.

And the Spirit of God moved upon the face of the waters.

And God said:

-Let there be light.

And there was light.

And God saw the light,

That it was good.”


Con este impresionante inicio del Libro del Génesis – que también se trata del extracto de las palabras que William Alison Anders, antiguo oficial de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos perteneciente a la NASA, dijo una vez la misión Apolo VIII, de la que formaba parte, alcanzó la órbita lunar a finales de 1968 - comienza quizá uno de los mejores discos con los que Mike Oldfield cuenta: The Songs of Distant Earth, puesto a la venta en el ya lejano año 1994.
Está basado casi por completo en la novela homónima de Arthur Charles Clarke, excelente científico y escritor británico nacido a comienzos del siglo XX y fallecido en el año 2008, autor de una considerable cantidad de libros de ciencia ficción, convirtiéndose así en toda una figura dentro del género. Este libro se inicia con la destrucción del Sistema Solar y la búsqueda del ser humano por dar con un lugar en el que volver a establecerse como civilización.
Clarke fue, además, co-guionista de la película “2001, una Odisea del espacio”, y, a modo de curiosidad, citar que esta es una de las películas favoritas de Mike, lo que viene a revelar su gran interés en la ciencia ficción.
Habiendo saboreado quizá no de forma completa su rotundo éxito con su disco Tubular Bells II, Mike sorprendió a propios y a extraños dos años después con el lanzamiento del que sería para muchos un hito de la música, y para otros una ruptura total –buena o mala, según los gustos del público - con el estilo parco y directo de otros discos anteriores como Crises, Hergest Ridge o Five Miles Out.
Muchas son las consideraciones que hay que hacerle a una obra maestra de la música como ésta, pero se puede comenzar, como es lógico, con sus inicios:
En principio, la idea de Mike acerca de The Songs Of Distant Earth era realizar un disco únicamente de música electrónica, sin ningún otro componente adicional, pero finalmente la pasión de Mike por la guitarra se impuso y se hubo de incluir, con un resultado bárbaro.
Se comentó que esta magnífica sinfonía electrónica – porque no tiene otro apelativo que lo describa más plenamente – iba a ser en realidad la banda sonora de la supuesta película basada en la obra de Clarke, que finalmente no se llegó a rodar.
Otro rumor que parece muy aceptable es el que concierne a la libertad con la que Mike realizó este disco. Se dijo en su momento que Tubular Bells II no era sino un trabajo más que Mike debía realizar a orden del contrato, y que con The Songs Of Distant Earth fue capaz de “hacer lo que le venía en gana”, revelando con ello su sincero interés por las técnicas de meditación, yoga y paz interior, además de su acercamiento a las nuevas tecnologías y al 3D, como demuestra el single Let There Be Light, que como curiosidad puede explicarse que aparece ya en Amarok, donde la melodía se repite por varias veces.



Además, con su puesta a la venta, Mike también fue capaz de iniciar un modelo de disco que incluía, al tiempo que las 17 magníficas canciones con las que cuenta, una pista de datos para poder ser leído en un ordenador personal.
Para llevar a cabo esta preciosa sinfonía, Mike usó guitarras PRS y Stratocaster, teclados Korg M1 y loops de percusión, privándose, sin embargo, del uso de guitarras acústicas y españolas, con el ánimo de evocar el ambiente espacial que tanto caracteriza a este disco. Además de ello utilizó muy acertadamente una “caja negra” que contenía discos con samples, de distintos y variados sonidos propios de la humanidad, lo que sin duda resulta vanguardista y original a la vista de un público fiel. Canciones como Prayer For The Earth, The Sunken Forest o Hibernaculum ejemplifican a la perfección esta idea.
Por último, decir únicamente que este disco se define como de hilo argumental continuado, es decir, con la finalización de una pista se inicia la siguiente, creando así un todo homogéneo y armónico, pionero en esta época y totalmente genial dentro de su género.
Muchos son los discos de Mike que pueden catalogarse como fantásticos, pero The Songs Of Distant Earth, desde el punto de vista de muchos fans, se ha ganado el primer puesto. Y, sin duda, se trata del mejor disco de su vida, aquel por el que la mayoría de sus admiradores le recordarán.

(Muchas gracias a Víctor Esplugues por su importante colaboración en esta reseña... ¡Gracias, Víctor!)

4 comentarios:

  1. ¡Irene!...Perfecta y detallada reseña de ésta estupenda obra de arte del maestro Oldfield..¡Felicitaciones! :-D

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  2. Irene... Me quito el sombrero!!! Preciosa reseña y ya sabes, yo pienso totalmente igual a lo escrito en tan entrañable artículo. GRACIAS A TI POR LA GRAN CONFIANZA DEPOSITADA. Un 10 para ti Irene con todo mi "corazón" ;D

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  3. Muchas gracias, chicos, sois dos amores!!!! Qué puedo decir? "Me llena de orgullo y satisfacción", jajajajaja....

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  4. Magnífica reseña. Aún recuerdo que cuando salió este disco yo trabajaba en Apple y Oldfield era "líder de opinión" o algo así. En el lanzamiento del CD (del que tengo el original de la época) venía en el mismo una pista para Mac, pero no recuerdo qué contenía y ahora no tengo uno de ellos a mano. Musicalmente el disco me gusta bastante, aunque me va más su época más antigua. Qué recuerdos, leches...

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