miércoles, 10 de febrero de 2010

Alexander Glazunow: Sinfonía Nº2 (Andante)



Hace ya un tiempo, deambulando por los pasillos de una conocida tienda de discos en Madrid, encontré una recopilación de adagios y andantes: no conocía ninguno de los compositores, así que me llevé el disco a casa. Ya en el sofá, abro un libro y pongo el CD. La música, agradable, sirve de ambiente mientras leo; comienza la pista 5, y tras unos breves compases de cuerdas suena una melodía para clarinete asombrosamente inspirada. Cierro el libro, levanto la mirada y pienso "¡¡... Dios!!" Cojo el disco para saber quién es el compositor: Alexander Glazunow. Pues no me suena. Continúo escuchando... ¡y la pieza es cada vez más y más bonita! Cuando parece que la música ya ha llegado al punto culminante de la inspiración y que a partir de ahí descenderá... ¡No! ¡Sigue subiendo! ¡Toma ya!

Bueno, así es como yo lo veo. Alexander Glazunow (1865-1936) no es tan conocido como su mentor, Rimski-Korsakow, o dos de sus amigos, Shostakovich y Prokofiev. Y eso que de niño ya era un prodigio. A los 34 años ya había escrito sinfonías, óperas, ballets y además impartía clases en el Conservatorio de San Petersburgo. Casi nada.
Todo un hallazgo, al menos para mí. Desde entonces, esta sinfonía es uno de mis clásicos imprescindibles. Si algunos de vosotros todavía no lo conoceis, escuchad y opinad. Yo creo que es una auténtica maravilla.

La interpretación es de la Orquesta Sinfónica de Bamberg, dirigida por Neeme Järvi, editado originalmente por Orfeo.


4 comentarios:

  1. Se nota que su mentor fuese Korsakov.
    Como dices, una maravilla para los sentidos, tampoco conocía a este maestro.

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  2. Hay veces que la casualidad nos hace descubrir cosas muy interesantes.
    Tienes razón, se nota que su maestro fue el señor Nikolai...

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  3. Hace unos años tuve el privilegio de amanecer muchas mañanas en una casa frente a un cachito del Mediterráneo, en la "Isleta del moro". Era literalmente un balcón frente al mar. Y los domingos que hacía bueno -que eran la mayoría incluso en invierno- desayunábamos largo y tendido frente a ese espectáculo de agua, cielo, luz... y a veces nubes. De fondo -y de superficie- siempre sonaban andantes, allegros, adagios, arias... Doña Música, con su traje de “Clásica”, nos daba los buenos días de aquel modo. Y si no eran buenos del todo... los reconvertía en gran medida con su presencia.

    Heredé esa costumbre. Ya no tengo enfrente a Don Mar pero cada domingo... María Callas, Bach, Samuel Barber, Joan Sutherland, Mascagni, Rachmaninov, Dvorak, Pau Casals, Massenet... sobrevuelan mi hogar dulce hogar en forma de notas musicales. ¡Qué suertuda!

    Una maravilla la sinfonía de esta entrada... ¡gracias! Ahora, aquí, suena un maravilloso oboe por obra y acierto de Morricone. Seguro que conoces la magnífica banda sonora de “La misión”, así que me ahorro la sugerencia.

    Y a propósito... me sorprende que podáis leer y escuchar música al mismo tiempo. Es algo que nunca he logrado hacer, creo que porque... ¡me secuestran completamente vía oído!

    ¡Salud!... y siempre música, por supuesto.

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  4. Envidiable, la vista del mar y la música clásica como fondo... y qué buena costumbre inundar la casa con Dvorak, Rachmaninov, y todos esos/as grandes artistas! Algunos de los que citas están en mi discografía imprescindible.
    "Gabriel's oboe"... mmmmmmmmmmhh..... lo mejor de uno de los mejores. Esta pieza me pone los pelos de punta! Qué maravilla.
    Y sobre leer y escuchar, bueno, yo no soy capaz de hacerlo al 100 por 100. De hecho, cuando comenzó la obra de Glazunov, me abstrajo completamente...

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